Compensación económica

Compensación económica

La mujer que se dedicó al hogar y a la crianza y educación de sus hijos debe ser compensada.

Compensación económica para la «ama de casa». La Cámara Civil confirma importante fallo que, en virtud del novedoso instituto de la compensación económica, condena a un hombre a indemnizar a su ex cónyuge con 8 millones de pesos.

El fallo fue dictado en el marco del expediente “M. L., N. E. c. D. B., E. A. s/ fijación de compensación” (Expte. n° 4594/2016).

En el mismo se analiza pormenorizada y minuciosamente el instituto de la compensación económica, sosteniéndose que, mediante la misma, se intenta ponderar el desequilibrio que provocó a una de las partes la ruptura de la vida en común.

En otros términos, si uno de los cónyuges sufre un desequilibrio económico luego de la separación, el otro deberá afrontar el pago de una compensación económica en la medida de sus posibilidades.

En resumidas cuentas, deben darse dos presupuestos para que el Juez pueda ordenar la compensación económica. El primero de ellos es que el desequilibrio económico al que alude la norma debe ser “manifiesto”; el segundo, que ese desequilibrio tenga “por causa adecuada el vínculo matrimonial y su ruptura” (conf. art. 441 del Cód. Civil y Comercial).

Para ello, es necesario realizar un análisis comparativo de la situación patrimonial y financiera de cada uno de los cónyuges antes de contraer matrimonio y al momento de efectivizarse el divorcio.

El fin de la norma es brindar protección y no dejar desamparado al cónyuge que invirtió su tiempo en tareas que no se traduce en réditos económicos.

Es decir que la compensación económica se torna viable en aquellos divorcios en que uno de los cónyuges ha tenido una mayor dedicación al hogar y a la familia que el otro y, por tal circunstancia, se vio impedido de perseguir y/o hacer realidad sus legítimas expectativas profesionales.

Un claro ejemplo se da en el supuesto del cónyuge (o conviviente) que ha estado acompañando a su marido en sus estancias en el exterior (verbigracia pareja de futbolista o tenista); o asistiéndolo en su perfeccionamiento profesional, académico o laboral o prestando una valiosa ayuda para que su compañero adquiriera prestigio; o en los casos donde hubo claros renunciamientos ante la necesidad de cuidar un hijo común enfermo u otro familiar.

Del mismo modo, procederá la compensación económica si el cónyuge reclamante tuvo que rechazar labores de importancia porque le resultaban incompatibles con su desempeño en el hogar; o cuando la atención del grupo familiar le cortó al demandante posibilidades de crecimiento y desarrollo genuinos.

¿Cuándo procede la compensación económica?

Una prueba clave que viabiliza recibir la compensación económica, una vez acreditado el desequilibrio, es efectuar una comparación con lo que hubiera pasado con el peticionario si no se hubiera casado.

Es decir, en los casos en que —muy probablemente— aquel no estaría en una situación de desequilibrio económico ni le hubiera faltado la capacitación suficiente de no haber armado un proyecto de vida en común con el otro.

En síntesis, la compensación económica corresponderá cuando el desequilibrio económico tenga como causa renunciamientos, postergaciones y sacrificios de uno de los cónyuges en beneficio del otro o del hogar familiar.

El fallo completo se puede leer aquí.

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